Que levante la mano el primero que nunca se haya puesto una medalla cuando no tocaba. Seguro que muy pocos, por no decir casi nadie, puede hacerlo.
Por todos es sabido que a veces “los jefes” sufren de una especie de síndrome de la ausencia o de excesos de reuniones, es la llamada, reunionitis. Cómo bien nos define el periódicoEl País: “Muchos directivos convocan a sus plantillas o a sus cargos intermedios por cualquier motivo y a cualquier hora, a veces sin ton ni son, sin tener presente que entorpecen la propia dinámica del trabajo y que el recurso más escaso es el tiempo de las personas”.
Hay que dejar que los equipos sean productivos y darles las herramientas necesarias para ello. Alberto Pena, nos explica en su blog de productividad ThinkWasabi 10 ideas sencillas para hacer mejor las tareas. Entre ellas, destacamos que las dos primeras horas del día valen el doble y que por eso ahí están las tareas más difíciles y que si hay una interrupción debemos intentar terminar una parte que después permita retomar la tarea con facilidad, dejarla a medias es nefasto (ver más).
A veces las empresas deberían pensar bien cuál es su posición y a dónde quieren llegar (los objetivos claros, la misión, la visión, los valores…) para darse cuenta de qué personas son válidas para promocionarlas y potenciarlas como se merecen, destacando lo mejor de ellas.Asimismo, el personal es más productivo si ejecuta un horario intensivo de verano durante aquellos meses de verano (sobre todo agosto) en los que después de comer es casi imposible centrarse y empezar de nuevo a trabajar.
Hace poco, me pasaron este vídeo del periódico El Mundo en el que los suecos tienen el concepto que los españoles llegan tarde a la oficina y después se pasan el rato mirando las redes sociales o leyendo el periódico. Esta imagen, no es real, aunque seguro que a más de uno le parecerá familiar y puede que reconozca a sus jefes en más de una ocasión (ver vídeo).
¿Qué opináis de la productividad y la reunionitis?