Como bien sabemos, durante 2011 la mayor parte de las empresas se subieron o ya estaban muy acomodadas en las redes sociales. Tal fue el boom, que España resultó ser el país más influido por las marcas en las redes sociales (el economista). Según el periódico digital, el 83 por ciento de los españoles afirma estar predispuesto a seguir a una marca a través de redes sociales y sus motivaciones son: por afinidad con la marca, para conseguir descuentos, porque le gustan sus productos y para participar en concursos o sorteos.
Pero a finales del 2011, y la tendencia de todo el 2012, es la conversión. Esa obsesión de las empresas por medir lo medible y lo inmedible. Por cuantificarlo todo y dotarlo de un valor de moneda de cambio.
Actualmente, queremos saber cuánto vale una visita única, cuántos amigos de media tienen los likers de facebook y twitter, qué número de klout tenemos o que en qué ranking de alexa estamos. Todo ello, para tratar de concienciar a los mandamás que es importante invertir en temas online, que son el futuro y que el mínimo detalle cuenta.
¿Aún no se han dado cuenta?